Heterodoxia

'Catenacho…'

Hace décadas, algunos técnicos italianos de los equipos de futbol soccer cambiaron radicalmente su estrategia.

Hasta entonces se defendían con tres jugadores y atacaban con cinco. En la nueva idea agruparían cinco defensores para hacer polvo a los atacantes que se acercaran y buscarían dar contragolpes cuando los adversarios se encontraran descolocados. De esta manera, habría más posibilidad de ganar los partidos, aunque solo fuera por un tanto y se sacrificara el espectáculo.

A esta estrategia le llamaron: el candado. Il catenaccio: el 'catenacho'.

Años después, algunos coach del futbol americano adoptaron la misma estrategia: anular al enemigo antes de que inicie sus jugadas. Atacando y golpeando al lanzador, y así impidiendo actuar a los corredores.

Fue lo que vimos el domingo en el Super Bowl: Denver obstaculizó el juego de Carolina y ganó, impidiendo jugar a sus adversarios. Los acabó antes de nacer.

La estrategia de Denver, 'más que ganar' fue: 'no perder'. Y como dice el clásico: 'es lo mismo pero no es igual'.

Para estas estrategias defensivas ya no interesa el sentido último del juego: la estética de los grandes lanzamientos y las carreras espectaculares. No. Lo que importa es ganar, no hacer lucir a los lanzadores y corredores.

Trasladando esta idea a la estrategia política, sería: ya no importa la brillantez de los candidatos ni el atractivo de las propuestas; tampoco el entusiasmo ciudadano. No. Lo que interesa es ganar de cualquier manera, golpeando y disminuyendo el poder de los candidatos adversarios.

Más que ganar, 'se trata de no perder'.

Es lo que vimos en Colima: PAN y PRI, más que proponer programas y candidatos entusiasmantes se dedicaron a impedir que sus adversarios pudieran presumir sus propuestas, atacando en corto a los candidatos.

El triunfo así logrado fue poco espectacular y entusiasmante, porque todo el proceso se dio en la dura línea de golpeo. No hubo héroes, solo villanos. Más que un triunfo espectacular, los partidos buscaron por todos los medios 'no perder'.

Se sacrificó, así, el sentido estético de la democracia, que consiste en la emoción de las campañas, el atractivo de los candidatos y el entusiasmo de los simpatizantes y, todo esto, se sustituyó por el sordo golpeo en las líneas de defensa.

¿Cuál será la estrategia dominante en este año electoral?

¿Veremos una auténtica competencia que revitalice nuestra democracia?

¿O todo será un puro, duro y vulgar 'catenacho' que la marchite?

Pronto lo sabremos.


alvalima@yahoo.com