Heterodoxia

Carta no enviada…

Había decidido escribir a los Reyes Magos una carta optimista. Pero siendo sensato y visto lo ocurrido el año pasado, es ingenuo esperar lo contrario.

Había decidido escribir a los Reyes Magos una carta optimista. Redactar una relación de las peticiones que rondan muchas mentes mexicanas y esperar sus respuestas esperanzadoras.

Algo así como: “Queridos Reyes Magos, deseo pedirles que el Congreso de la Unión, a partir de la indignación nacional por los excesos de los políticos, legisle un sistema anticorrupción eficaz. Parecido al SAT, pero para corruptos”.

Pero siendo sensato y visto lo ocurrido el año pasado, cuando se aprobaron reformas sin consultar a los afectados —los maestros, los usuarios de los servicios y los trabajadores de Pemex—, es ingenuo esperar lo contrario. Las leyes se redactarán en las oficinas del Poder Ejecutivo; se negociará lo irrelevante con los antiguos partidos que firmaron el Pacto por México y se votarán por mayoría simple.

Así que, si se aprueba un sistema anticorrupción que no obligue a transparentar todo el gasto público, única forma para prevenir los desvíos, y solo se privilegien acciones punitivas para agradar a las galerías, ese sistema no funcionará.

Un tribunal anticorrupción —si se logra aprobar— tardará largos meses en constituirse y otros tantos transcurrirán hasta que juzguen al primer señalado que, seguramente, no será un pez gordo.

De la misma forma, será inútil desear que los Reyes nos traigan un menor deterioro ecológico, porque más allá de secretarías, institutos y procuradurías que dizque protegen la naturaleza, están los intereses devastadores de los fraccionadores, hoteleros y constructores, aliados con las autoridades locales. Así que, al fin del año habrá, menos selvas, bosques y manglares. Más emisiones de carbono y más agua contaminada.

Igualmente, es infantil esperar una mayor participación electoral consciente e informada. Todo se opone a ello: la inútil burocracia electoral. La codicia de los partidos. El desencanto ciudadano. La falta de opciones verdaderas. Las grotescas propuestas atrapapendejos del Partido Verde. El cinismo del partido de la Gordillo. Los narcocandidatos de la izquierda. Los insufribles mirreyes, nerds y pipopes del PAN y los multidinosaurios del PRI.

De tal manera que, seguramente, habrá una baja participación auténticamente ciudadana y, en cambio, una alta manipulación del voto duro. Por tanto, resultarán electos diputados con escasa legitimidad y poca cercanía con los intereses de los ciudadanos de carne y hueso.

Es necio, también, pedir a los Reyes Magos que nos traigan una izquierda inteligente y exitosa. Una que deje de ver al pasado obsesivamente y supere la actitud infantil que demanda, a gritos, la resurrección de los muertos y el suicidio del sistema. Así que lo más seguro es que veremos a la misma izquierda de siempre: resentida, arcaica y fantasiosa.

Resulta ridículo, asimismo, pedirle a Melchor o Baltazar que logren que las autoridades razonen con las industrias del espectáculo y la publicidad, para que reflejen en sus imágenes la interesante realidad estética y étnica del país y no la de Suecia, Noruega o Argentina. Es obvio que el racismo televisivo continuará, echando más leña al resentimiento, la exclusión y la baja estima social.

No insistiremos en pedir lo imposible: que regresen los niveles de seguridad pública del siglo pasado. Porque lo probable es que sigan los palos de ciego, que no atinan a golpear las raíces del mal —la corrupción y la impunidad— pero que si atizan certeramente al centro del enorme avispero.

Lo que sí pediremos, preocupados, esperando que nos escuchen en las alturas, es que los millones de jóvenes mal pagados, desempleados, hastiados y desesperados que sobreviven en abandonadas zonas de Chalco, Chimalhuacán, Ecatepec, Iztapalapa, Mixcoac y otros desastres miserables del Valle de México, no pierdan la paciencia, la prudencia y la fe y, en mala hora, decidan bajar de donde malviven para hacerse justicia por su propia mano.

También le pido a los Reyes Magos que me ayuden a desvanecer este profundo pesimismo sobre lo que, presiento, ocurrirá los próximos meses.

Muchos que sufrirán, no lo merecen. Otros que se la ganaron, escaparán y, quizá, desafortunadamente todo empeore.

alvalima@yahoo.com