Heterodoxia

Bronca…

Con mi agradecimiento, un fuerte

abrazo para Ciro Gómez Leyva

Desde Chetumal a Tijuana y de Guadalajara a Xalapa, las incógnitas recorren las mentes de las familias que usan los servicios públicos de educación.

¿Qué onda con los maestros? ¿Cuándo acabará la bronca con ellos? ¿Cómo van a lograr que las escuelas vuelvan a funcionar normalmente?

Los operadores políticos profesionales saben que cuentan con tres herramientas básicas para lidiar con los problemas sociales, una vez que se han salido de los cauces habituales y los inconformes inician acciones de presión agresiva.

Los instrumentos son la negociación, la represión y la desmovilización. Se usan con diferente grado de intensidad y se combinan para su aplicación.

En nuestro país, la gran mayoría de los conflictos políticos, desde 1989 a la fecha, ha tenido una solución negociada. Ya existe una afortunada tradición en este sentido y tanto los activistas sociales como las autoridades conocen los procedimientos y las ventajas del método. Así se ha resuelto, desde entonces, la mayoría de los conflictos laborales, las demandas campesinas, las disputas territoriales, los pleitos vecinales, las peticiones para ampliar programas sociales y algunas más.

En contraste, en nuestra historia política anterior hubo conflictos que nunca se negociaron y que terminaron en trágica represión: la huelga ferrocarrilera en el 59, la magisterial del 60, la médica del 65, las estudiantiles del 68 y el 71, la guerrillera del 75 y la guerra sucia del 78.

Pero es a partir del final de la década de los 80 que las inconformidades se han resuelto a través de la negociación desmovilizadora más que con la violencia represiva.

Es de desear que así, negociando civilizadamente las disputas, continúe nuestra historia. Sin embargo, la creciente dimensión y radicalización del movimiento magisterial empieza a plantear dudas.

Lo ideal para concluir este conflicto sería esperar que la fatiga, el desprestigio y las fracturas internas desmovilizaran a la mayoría de los profesores para, así, iniciar una negociación en mejores condiciones que ahora.

Pero el mundo no es ideal, es real, y en tales circunstancias probablemente hará falta utilizar una dosis pequeña y controlada de contención legítima, de la fuerza de baja intensidad, tal como se hizo para desalojar el Zócalo y hace meses la Autopista del Sol, a fin de señalar con claridad cuáles son los límites de la libre manifestación y hacer respetar los derechos de terceros. Todo con el propósito de iniciar simultáneamente una negociación seria y formal.

En las actuales circunstancias es absurdo esperar que ocurra una desmovilización total por fatiga de los maestros o, todavía peor, reclamar la represión gubernamental extralegal. Por tanto, el uso de buenas dosis de negociación y firmeza serán la única salida definitiva.

Siempre es bueno tener presente que aún las últimas guerras que vivió el mundo (en Corea, Vietnam, El Golfo, El Salvador, Irak y Afganistán) han terminado con un arreglo pactado entre las partes.

No se diga los grandes conflictos civiles como los ocurridos en Irlanda y Sudáfrica que también culminaron, después de un largo proceso, con arreglos.

Es deseable, entonces, que un asunto manejable como es la inconformidad frente a la reforma educativa, que manifiestan los maestros, se encauce cuanto antes por la ruta de la negociación.

Es la única salida posible porque ni el gobierno se puede rendir ni tampoco pueden funcionar las escuelas sin profesores. Así que, entre más pronto se sienten a negociar las partes —la CNTE, el SNTE y las autoridades locales y federales—, será mejor para lo que desean las familias mexicanas: que abran las escuelas.

(Señor secretario de Comunicaciones Gerardo Ruiz Esparza:

Personal a su cargo está destruyendo kilómetros de capa vegetal del acotamiento y el camellón de la carretera Cancún-Playa del Carmen. Es una acción contra el medio ambiente, el turismo y el sentido común. Donde hace días había una alfombra verde, ahora hay un desierto de piedras, polvo y basura. ¿Podía usted mandar a investigar y detener el ecocidio?)