Heterodoxia

Agridulce…

Agridulce es quizá el adjetivo más adecuado para describir el ambiente que flota en la República: agrio por la amenaza de la temida inflación, dulce por la esperanza que han despertado las reformas.

Agridulce es quizá el adjetivo más adecuado para describir el ambiente que flota en la República: agrio por la amenaza de la temida inflación, dulce por la esperanza —todavía nebulosa— que han despertado las reformas.

Muchas de las miradas ciudadanas están puestas en el Presidente y su equipo, observando atentamente cada uno de sus dichos y movimientos para tratar de desentrañar: ¿podrán encontrar una nueva versión 2014 del exitoso Pacto por México para propiciar la futura gobernabilidad democrática? ¿Serán capaces de procesar las reformas secundarias que faltan, con un talante incluyente? ¿Lograrán dar al país un nuevo Instituto Electoral Nacional respetable y solvente? ¿Tendrán la astucia suficiente para desmovilizar las protestas violentas de la CNTE y canalizarlas hacia los caminos institucionales? ¿Pondrán en marcha, con tacto y prudencia, los nuevos incrementos impositivos? ¿Lograrán avances significativos para poner tras las rejas a secuestradores y extorsionadores? ¿Se detendrá el deterioro de la seguridad en Guerrero y Michoacán? ¿Volverá el buen momento mediático mexicano en las publicaciones internacionales? Tales interrogantes son las que inquietan en este gélido principio de año.

Hay, desde luego, un clima diferente al que privaba hace meses. Se han disipado las dudas. Ahora los inversionistas y las clases medias productivas tienen el horizonte despejado para encaminar sus dineros y sus expectativas. Las masas trabajadoras, por su parte, estarán vigilantes a la espera de que pueda mejorar el panorama educativo y laboral para sus hijos y de que bajen los precios de la luz y el gas, como se ha ofrecido. Para ambos grupos una carestía descontrolada los haría perder la incipiente esperanza. Es ahí, en el terreno de la macroeconomía, en el sostenimiento de los precios y el tipo de cambio, donde el gobierno deberá ganar todas las escaramuzas y, desde luego, la batalla. Ahí estará ahora la verdadera aduana con la que se juzgará la calidad del gobierno y su afán reformista.

Por su lado, los partidos tendrán una actividad intensa. Ocurrirán los pleitos, protagonismos y escándalos de siempre, pero al ciudadano promedio le tendrá sin cuidado esa escandalera mediática.

Ya se enterarán, al final del pleito, quién prevaleció en el PAN. Si finalmente se impondrá Madero o si Calderón logrará revivir en la persona del senador Cordero. Lo mismo cuenta para el PRD, pues todos saben que la lucha tribal ahí será a muerte, pero que al fin del día, después de lamerse las heridas, todas las facciones continuarán viviendo en la misma casa, con una nueva redistribución de los espacios de poder y los dineros.

Pero la incógnita política que parece interesar a la opinión pública es la de cuál será el nuevo desempeño de López Obrador: ¿volverá fortalecido después del reposo aconsejado? ¿Será el mismo, radical y combativo opositor? ¿O el alejamiento lo hará más sereno y reflexivo? ¿Cambiará su estrategia de acudir a polvorientas asambleas populares o volteará hacia los medios, las redes y las clases medias? ¿Cuál será el desempeño de Morena frente a sus antiguos aliados del PRD, el PT y el MC?

En fin, que ya amaneció el año con algunas sorpresas: por fin el gobierno de la capital se decidió a dejar de navegar en dos aguas y aplicó energía para someter a los militantes de la CNTE que ocupaban, con carpas vacías y reiterada necedad táctica, la Plaza de la República. Los revoltosos profesores no se han dado cuenta que, más allá de la pertinencia o no de sus demandas, ya lograron hartar a los habitantes del Distrito Federal. Su causa se ha desdibujado en la ciudad por las enormes molestias que ha infringido a la gente. Su repliegue forzado ha propiciado aplausos para Mancera.

Mismos aplausos que se escucharon por la designación de Patricia Mercado como nueva secretaria del Trabajo. El perfil de izquierda moderna del DF se configura. Y el ácido, por lo menos en el Valle de México, parece diluirse un poco.  

alvalima@yahoo.com