A Rajatabla

No vale politizar los balazos

Es natural la reacción generalizada de estupor y desasosiego de la comunidad ante un estallido de violencia criminal que de repente pareció echar hacia atrás el calendario a los primeros años del sexenio.

Años tan convulsivos que hundieron a la comunidad en el pavor, el desánimo y hasta el destierro voluntario de familias enteras.

En los dos últimos años se nos acabó el miedo, volvió la vida nocturna, se volvieron a llenar los hoteles y los restaurantes, ya hasta salimos a pasear sin esconder las tarjetas de crédito en los calcetines.

Esas son percepciones ciudadanas, respaldadas por las estadísticas notablemente a la baja en materia del robo de autos con violencia, ejecuciones y tiroteos callejeros que dejaban sin vida a
inocentes.

Mal haríamos si dejamos que incidentes como los recientes pongan en tela de duda nuestros avances como la Fuerza Civil, la certificación policiaca, el rescate de espacios públicos y los programas de becas y empleos. Todo eso nos equipa mejor para ahuyentar al crimen organizado.

Debemos en todo caso presionar al Gobierno del Estado a no amilanarse y seguir con las armas en la mano hasta someter al último grupo del crimen organizado y a los similares.

La inseguridad sigue siendo problema de la mayor importancia, pero no resolverá politizándolo ni sembrando el terror desde los medios.