A Rajatabla

Se vale aspirar y decirlo

A Adrián de la Garza, procurador de justicia, lo apuntamos para una futura curul, impulsado por su jefe, el gobernador del estado.

Parecía un despropósito: el funcionario pecaba de tímido en sus apariciones públicas, prefería que otros presumieran los logros de la Justicia.

Ante las cámaras tartamudeaba, se sonrojaba y eludía dar declaraciones tajantes. Lo destapamos porque en las últimas semanas sí que daba conferencias de prensa, aceptaba coordinar las tareas de seguridad.

A medio noticiero de María Julia Lafuente llegó al estudio de televisión para aclarar una información sobre el escándalo de un ministerial. Y resistió a pie firme y con una sonrisa apacible todas las preguntas sobre su encargo.

Más tarde aceptó ante el arquitecto Benavides que no rehuirá una invitación para competir por un puesto de elección popular.

Con sus reflejos automáticos, los panistas lo censuraron y hasta pidieron su destitución.

Prefieren las poses de los políticos que niegan aspirar a cargo alguno, pero que afirman con cara dura, “ahora que si el pueblo se encapricha en llevarme al Congreso”.

Adrián puede o no ser candidato. Pero es válido y encomiable que acepte en público y sin hipocresías sus aspiraciones.

Los panistas que lo censuran ven la paja en el ojo del procurador, pero no la viga en los ojos maquillados de su alcaldesa.