A Rajatabla

El tren imposible

Con más entusiasmo que conocimiento o sentido de realidad, funcionarios y diputados de Nuevo León se comprometieron con altos funcionarios norteamericanos del transporte a buscar extender hasta Monterrey y quizá hasta Querétaro un tren bala que empezaría desde Oklahoma.

El gobernador Medina se congratuló por Nuevo León, porque permitiría ese tren rápido transportar a toda velocidad la carga que se procese en el interpuerto de Salinas Victoria.

Dice que el derecho de vía para ese tren ya lo tiene Nuevo León. Sí, para una sola vía. Para doble habría que comprar otro tanto de tierra, y no a los costos de don Porfirio.

Los trenes bala son para pasajeros, no para flete carguero, que los convertiría en  bólidos gigantescos que pondrían en peligro a todos los poblados del camino.

Habría que ver además las experiencias españolas con sus accidentes catastróficos,  trenes demasiado caros para los usuarios y costos en escalada permanente.

La experiencia dice que han fracasado la mayoría de los vuelos a San Antonio. Y los de Austin se han cancelado de plano por falta de pasajeros.

Necesitamos trenes. Pero de los tradicionales y regionales, para los usuarios más pobres, no para los que pueden pagar un supersónico de la pradera.

En cada sexenio sueñan los funcionarios con un tren; a Linares, por San Jerónimo y ahora desde Estados Unidos y rápido.  Sueños de opio.

jvillega@rocketmail.com