A Rajatabla

¿A qué le tiran?

Mauricio Fernández lo sintetizó con su brutal franqueza de siempre:

¿Gobernador de Nuevo León en el 2015? ¿Con las finanzas en bancarrota? ¡Ni loco!

Por eso no se explica uno a qué le tiran los más de doce priistas y panistas que aspiran a la sucesión de Rodrigo Medina.

Ninguno de ellos parece tener la varita mágica o el talento extraordinario para hacer desaparecer el agobiante y perenne pasivo del estado.

Los hay que se atienen a un ramalazo de la providencia llamada Enrique Peña Nieto.

Hasta creen saber dónde está el pozo de los deseos: con que nos destinen una porción de los fondos no ejercidos del presupuesto de un año fiscal, ya la hicimos.

Pero eso es soñar a ojo abierto. Concebir fantasías y soluciones mágicas a un problema crítico, enervante.

Hay que asimilar que no podemos pasarnos otro sexenio con el freno puesto, con un gobierno tracalero que jinetea acreedores y se la pasa endosando deudas a los ciudadanos que aún no nacen.

Es irresponsable un gobierno que se limita a capear las tormentas y reestructurar al infinito las deudas.

Como imprudentes son los que creen que en las urnas de julio de 2015 van a encontrar la espada mágica que rompa el nudo ciego de la deuda.