A Rajatabla

Un "tapado/destapado"

En tiempos como los que vivimos en Nuevo León, de intensa comunicación y relativa democracia, ya no es imaginable que surja un tapado —un ungido repentinamente por el dueño o los dueños del poder.

En el siglo XX, con el mismo partido siempre en el poder, bajo un régimen autoritario, como lo era el presidencialismo, un día, sin aviso previo, amanecíamos enterándonos de que ya habíamos escogido al siguiente gobernador.

Tuvimos así rotundas sorpresas, no anticipadas por nadie local, de auténticos desarraigados, como Ignacio Morones Prieto y Pedro Zorrilla. A veces nos fue muy bien, como con los destapes de Raúl Rangel Frías, de Eduardo Elizondo, de Alfonso Martínez Domínguez.

No hubo encuestas ni solicitud de opiniones para destapar a dos amigos cercanos de los presidentes De la Madrid y Salinas: Jorge Treviño y Sócrates Rizzo.

Por todas esas imposiciones se quedaron con el pie lavado los que se movían localmente. Gente tan valiosa como Livas, Arteaga Santoyo, Santos Cervantes, González Sáenz, el mismo Martínez Domínguez.

Hay quien cree que, vuelto el PRI a Los Pinos, se reinstalará el tapadismo en la próxima elección estatal.

Muy en el estilo contradictorio de la política actual, con un pie en el pasado autoritario y otro en el presente democrático, el tapado/destapado podría ser el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo.

No sería su caso como el de Morones o Zorrilla, sino como los de Treviño y Rizzo.