A Rajatabla

La seguridad

El próximo año cuando arranquen las campañas electorales de los municipios, los candidatos sucumbirán al tema que les sugieren las encuestas: la inseguridad.

Los ciudadanos piden políticas públicas que restauren la seguridad, así como la persecución implacable  del crimen organizado.

Pero yerra el candidato a una alcaldía que pretenda resolver a fondo ese problema tan grave, con repercusiones internacionales y donde se conjugan intereses y recursos que poco o nada tienen que ver con los municipios.

El problema existe y es grave. Angustia a los vecinos y amerita soluciones. Pero la represión requiere el profesionalismo del Ejército y la Marina, apoyados en Policías estatales vigorosas y con mando unificado.

Pero los municipios existen para muchas cosas que no son seguridad. Tienen que desarrollar urbanística y económicamente a sus habitantes, recuperar las instituciones de servicio, diseñar mecanismos de apoyo para que el ciudadano salga por sí mismo de la precariedad.

El policía que demanda una comunidad es un uniformado servicial, que desalienta al raterillo, cuida que no se excedan los borrachitos y mete al orden al pandillero.

Tener robocops es asumir responsabilidades que corresponden a las Fuerzas Armadas. Es someter el municipio a una guerra que desfigura al gobierno local y vacía sus arcas infructuosamente.


jvillega@rocketmail.com