A Rajatabla

La revolución que viene

La clase política mexicana se está echando el lazo al cuello con la aprobación de la reelección de alcaldes y diputados.

Se creyó su propio discurso sobre la democracia, lo efectivo del sufragio y la conquista del voto no una sola vez, sino hasta dos o tres.

Parecían ignorar que los votos a veces son sonsacados con trampa, comprados con despensas y ganados porque no hay otra opción.

No toman en cuenta que el ciudadano se olvida cada tres años de que fue engañado por un candidato y que no ve la hora en que se va a ir.

Pero las cuentas que hacen los políticos incluyen estar en campaña permanente, utilizar dinero del erario para promoverse rumbo a las urnas y con la reelección quedarse por dos o tres periodos.

Piensan que sus intenciones de reelegirse los harán casi imposibles de derrotar, pero ahí va a ser el tronar de huesos y el estallido de la cólera ciudadana que ahora sí va a reclamar el valor real de su voto.

El próximo movimiento telúrico en la política mexicana será la noción popular para cancelar la reelección.

Los preferimos como ahora tipo envase refresquero: desechables y tiraderos de la basura con un solo uso.

Ya puede imaginar la furia en las redes sociales y en la calle contra los ineptos que se reeligieron con cargo a la tesorería municipal o el erario estatal.