A Rajatabla

El recién llegado

Priistas y panistas sostuvieron desde hace dos años que Adalberto Madero no tenía nada qué hacer en los comicios del año próximo.

Que la fallida expulsión de su partido lo había dejado mal parado y que no estaba bien ni con los viejos ni con los jóvenes militantes panistas.

Él mismo nos dijo hace un año que las campañas se hacen con dinero y que él no lo tenía. Que sólo se lanzaría para cualquier cargo si lo conseguía. Por lo visto consiguió el dinero, aguardó su oportunidad tardía y se lanzó con toda su artillería en busca de una posición.

Lo está haciendo muy bien. Una campaña humana, inteligente, en la que se posiciona como alguien que tiene familiaridad con los votantes y que tiene misericordia con sus familias.

Y ahí lo tienen en todas las bocas. Hay quien incluso lo candidatea para gobernador. Los más sensatos le hallan acomodo en la lucha por la candidatura para Monterrey. Hasta lo dibujan como el perfecto adversario para Ivonne Álvarez. Ambos tienen carisma y gastan suela en cortejar a los votantes casa por casa.

Madero es un campañero que no se raja. No descansa hasta que obtiene lo que quiere y en su partido nadie ha podido quitarle una posición. En internas y en la mesa ha sonsacado candidaturas que todo mundo le ha impugnado.

Entró muy tarde a la lid. Pero todo es posible en este final de precampañas tan controvertido.

Para ir por Monterrey tendría que pasar por encima de Felipe de Jesús Cantú, a quien ya le atribuyen que le bajó el gas y aspira sólo a diputación plurinominal.