A Rajatabla

Por las prisas

Por sus prisas para llegar a la candidatura a gobernadora, Margarita Arellanes ha atropellado los tiempos, las instancias y ha agandallado la candidatura por encima de cualquier adversario interno.

Con lo que no contaba era que el PRI va a esperar hasta el último momento para designar a su candidato o candidata.

Esa decisión está provocando una situación que hace vulnerable a Margarita. Por lo pronto ya no tiene el micrófono de alcaldesa en la mano y cada cosa que haga es precampaña.

Además, está sujeta a las críticas a su alcaldía cuando ya no manda, al menos expresamente.

Y hay peores cosas, que cientos de miles de automovilistas piensan en ella ante el panorama de las calles destrozadas. Allí le falló su estrategia de distribuir las culpas entre todos los alcaldes metropolitanos como se está haciendo en los espacios televisivos pagados por Monterrey.

Calculó mal el impacto popular de ese desastre. La reacción del ciudadano es:
Margarita de fiesta y de candidata mientras nosotros pasamos el calvario de una ciudad con sus calles
rotas.

Y eso es una campaña sorda e inmediata contra ella en los medios y entre vecinos.

Suena estrafalario pero en tiempo de redes sociales ésta puede ser una elección que se pierda por unos baches, muchísimos de ellos.