A Rajatabla

La primera semana

¿Queremos un próximo gobernador que cambie las cosas de raíz y atienda de inmediato la agenda de nuestras exigencias de una nueva moral pública y un nuevo estilo de gobernar?

Sus asesores le dirán que los ciudadanos quieren saber de qué lado masca la iguana. Que los discursos y promesas sirvieron para la campaña y para ganar votos.

Ahora urge darles una probadita del gobierno innovador prometido. Con esa intención, el primer día anuncia que todos los acreedores cobrarán las deudas en los siguientes 12 meses y en orden cronológico de sus facturas.

Advertirá que cualquier funcionario que intente cobrarles “comisión por pronto pago” irá a dar a la cárcel. Acordará con su Gabinete reducir sus salarios en un 60 por ciento; y el que no aguante, que se vaya.

En las dependencias ya no hay caja chica ni partida para imprevistos. El gasto será lo presupuestado y transparente.

Consignará al juez los casos más recurrentes y más evidentes de corrupción. Designará una comisión ciudadana que dé seguimiento mensual a la obra pública y a la calidad de los servicios públicos.

Anunciará que, conforme a un convenio que acordó con el Presidente, esa semana se llevan a prisiones de alta seguridad a los reos federales. Tendrá una junta con todos los alcaldes metropolitanos para armar un programa conjunto para resolver la movilidad entrampada y decidir hacia dónde debe ampliarse el Metro.

A la siguiente semana y por seis años dará seguimiento puntual a los compromisos forjados en esos primeros siete días, caiga quien caiga.