A Rajatabla

Aún es prematuro

Aún no es tiempo de evaluar el ingreso formal de Margarita Arellanes a la competencia oficial por la gubernatura de Nuevo León. Apenas renuncia a la alcaldía y todavía no hay controversia. Hay que esperar a que el PRI abra su proceso.

Sólo entonces tendrá sentido evaluar las posibilidades de Margarita y el tamaño de la pelea en la campaña formal.

De momento la primera reacción de todo mundo es ver el lanzamiento de la ex alcaldesa como una parodia difícil de tomar en serio.

Margarita llegó a registrarse con la firma del 48% de los empadronados panistas que todo el mundo sabe cómo los inscribieron. Por nómina, reclutándolos en colonias populares, llevándolos a inscribirse en taxi.

Su plataforma de arranque es su experiencia municipal y la condición de la ciudad es la peor de las recomendaciones para ella. La primera semana de su ausencia mostró la calidad de su trabajo.

Las calles destrozadas siguen siendo la noticia de todos los días y la mala factura de las escasas obras públicas que emprendía aflora en las quejas de los automovilistas.

Otros la enjuician en broma imaginando su toma de posesión. El Palacio de Gobierno repleto de figuras infladas del desfile de Macy’s y un coro de mil niños cantando el himno de Nuevo León mientras ondean sus mochilas con las siglas de campaña de la mandataria.

Por ahora nadie le acredita un proyecto, una idea, una intención clara de cómo piensa gobernar. Su único capital real es buena presencia y el ser fotogénica, cualidades que nos dan para hacer buena campaña de propaganda.