A Rajatabla

El populismo electoral

Con las manos metidas hasta el codo en el erario municipal, Margarita Arellanes reparte en dádivas y asistencialismo por los barrios para arrasar en las encuestas sobre la próxima gubernatura.

No peca de original con esa política ni está inventando nada. Fue el PRI el que institucionalizó esa estrategia de conquistar el voto popular comprando voluntades.

Es a los panistas tradicionales a los que les choca ese estilo que no va con los principios del partido, que en el pasado buscaba formar ciudadanos, no reclutar pedigüeños, acarreándolos para afiliarse.

Esos panistas y los priistas insisten en que Arellanes se va a descarrilar a la hora de la hora, cuando los mandarriazos del poder nacional la priven de sus inagotables apoyos casineros.

Pero los encuestólogos dicen que ese asistencialismo populista, con el reparto de despensas, becas, útiles escolares, mochilas y hasta juguitos en las escuelas le gana adeptos todos los días.

Y de los cuatro aspirantes panistas que se registran en las encuestas, le gana de calle a los otros tres. Sólo le compite en popularidad Mauricio Fernández, más abajo va Ugo Ruiz y el colero es Felipe de Jesús Cantú.

Hay quien ve en Margarita no una émula de Gómez Morín, sino una fiel seguidora de Vicente Fox con sus discursos agresivos, sus promesas de ser una gobernadora capaz de dominar el bronco corcel que es Nuevo León.

 

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