A Rajatabla

No con pistolas

Es una reacción natural que cada crimen, cada secuestro, nos desalienten y nos hagan sentir víctimas de plagas apocalípticas que las autoridades no acaban de reprimir.

Pero no apreciamos, por lo mismo, los esfuerzos colectivos que se están haciendo para combatir el mal desde la raíz, desde la sociedad misma.

Los centros comunitarios mayores, el que ya opera en la Independencia y el que se construye con participación pública y privada en San Bernabé, responden a líneas muy claras: la inseguridad no se resuelve, como dice Miguel Díaz, subsecretario de la Sedesol estatal, con balas y pistolas, sino saneando los barrios, rescatando los espacios públicos, dando expectativas de progreso a los más pobres.

Otra solución de fondo es el esfuerzo en Gobierno del Estado y en las organizaciones civiles, cada uno por su lado, por promover la cultura de la legalidad; no sólo entre empleados públicos, sino también entre todos los  ciudadanos.

En lugar de espiar pasivamente a los funcionarios, iniciar el estado de Derecho en el seno de nuestra vida cotidiana.

Como lo describe un conocedor: la cultura de la legalidad es que el automovilista no se pase el alto, aunque no haya un agente de Tránsito en el crucero.

Con los espacios públicos rescatados por los vecinos, con oportunidades y servicios para los más pobres, con los ciudadanos cumpliendo con la ley, se van generando vacunas contra la abominable plaga de la violencia.