A Rajatabla

El partido gris y plata

Forman un grupo social tan o más discriminado que las mujeres y los gays. Ameritan paridad o al menos equidad en la política, la economía y hasta en la sociedad.

Pero es la minoría que no sale a marchar a la calle. Que no tiene una voz articulada. Que se resigna a las migajas que les da la sociedad.

Hablamos, por supuesto, de los adultos mayores, donde todos acabaremos militando con el simple paso del tiempo, la disyuntiva es abrupta: la única forma de no llegar a viejo es morirse.

Dimensione los alcances de su discriminación: en las empresas no admiten nuevos empleados de 40 años. Y a los 50 mandan al retiro hasta sus ejecutivos.

En la comunidad no hay las ganas de aprovechar la experiencia a los 65 años, ya no se es sujeto de crédito aunque siga produciendo.

En la política hay una limitación constitucional para vedar el paso a la gubernatura. Y el representante de los senectos, el senado, ahora abunda en jóvenes.

Para cuidar su salud hay escasos geriatras y hay poca atención y hasta negligencia en los asilos y casas de retiro, con casos muy públicos de maltratos y descuidos.

Habrá que corregir la reforma política para establecer una cuota proporcional para los adultos mayores.

Y hay que modificar los pasos peatonales, seguir con las rampas, diseñar casas que prevean la vejez de sus habitantes: hasta cabe un nuevo partido, el gris y plata.