A Rajatabla

Los niños migrantes

El aviso de la Federal de Caminos era escueto pero dramático: en el punto de control de San Roberto, por la carretera central, habían detectado unos niños que viajaban solos, sin la tutela de un adulto.

La delegación federal de Migración en Monterrey emitió una alarma parecida a la Amber, para instrumentar un operativo inmediato de rescate de los menores, con apoyo de autoridades de todos lo niveles.

Se ordenó cintar el autobús y trasladarlo cerrado hasta la Central de Autobuses y custodiarlo hasta Monterrey.

Cuando los agentes migratorios abordaron el autobús, el chofer les señaló a los cinco niños que iban solos sin alguien que los cuidara.

La niña de seis años, la mayor, se adelantó para informarles: “No viajan solos, yo los cuido”.

Historias como éstas las vive cada semana el delegado federal de Migración, Luis Islas, quien ya hasta se capacitó y certificó como OPIE, Oficial para la Protección del Infante Inmigrante.

A los migrantes adultos también hay que protegerlos, alimentarlos y regresarlos con cuidado a su patria.

Hay que documentar a los que se quedan a vivir en el estado irregularmente, como los cubanos de una bodeguita de San Pedro. Acciones que sensibilizan al delegado Islas.

Luis ya ha sido funcionario federal y ha sido oficial mayor del Congreso local, y ahora llena el perfil para un cargo de elección popular, quizá como diputado federal.