A Rajatabla

Hay muertos y muertos

Vida por vida sacrificada fue peor la tragedia del Casino Royale con 52 inocentes muertos, que la muerte de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos.

Y hubo catástrofes iguales o peores como la masacre de una orquesta entera, el tiroteo homicida contra estudiantes de secundaria de Chihuahua o la destrucción de 200 cadáveres en tambos a manos de un “cocinero”.

Pero la reacción agresiva estridente que provocó el caso de los estudiantes no tiene paralelo. Ha provocado vandalismo, marchas, destrucción de palacios y revueltas por todo el país.

Todas las bajas son lamentables y dan al país una fama equívoca de guerras sanguinarias e impunidad absoluta.

Hasta en Monterrey ha habido marchas, aunque no ha llegado arriba de 400 gentes, ante una tragedia que no acaban de entender los mismos estudiantes.

Los regiomontanos difícilmente asimilan que haya estudiantes vándalos y en arreglos con grupos criminales. Saben que ellos no pueden hacer cosas así en el Tec de Monterrey o en la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Aquí quieren protestar, pero no saben contra qué. Necesitan un pretexto suficiente que no encuentran en su alrededor.

Habrá que canalizar esa inconformidad a fines constructivos. Y todo empieza por evaluar bien la tragedia sin dejarse llevar por la exageración de los que toman la muerte de los estudiantes con extremos tan descabellados como exigir al Presidente que los devuelva vivos o renuncie.