A Rajatabla

Más de lo mismo

En el año que hoy empieza, repetimos el  acto sexenal de la credulidad: creer que cambiando titulares vamos a mejorar la calidad y la eficiencia de nuestros gobiernos.

Portentos que no veremos, porque los procesos electorales sólo generan un reacomodo de las mismas piezas. Pero siguen los mismos partidos, los mismos intereses de una oligarquía insensible y segregada de los ciudadanos de carne y hueso.

En Nuevo León vamos a cambiar de gobernador y Gabinete estatal. Los 52 municipios cambian alcalde y Cabildo.

Pero en el arranque mismo de los procesos, se advierte la probabilidad de que todo siga igual, de que sigamos mal gobernados a todos los niveles.

El PAN no está haciendo el menor intento por mejorar su oferta política. Se disputa con malas artes el dominio del partido y la tónica es cómo evitar que el otro ponga candidatos.

En el PRI, con el dedazo tradicional, no se buscan los más dignos representantes populares, sino quiénes son más amigos del Presidente o del gobernador, quiénes aceptan con mayor docilidad su rígida rienda.

No es para llorar. Ni para darse a la milonga. Es el llamado a cambiar las cosas en donde pueden cambiar: en el frente ciudadano. Y ahí sí cuenta lo que usted opine y haga.