A Rajatabla

Lo mejor y lo peor

En todos los tiempos, en todos los regímenes, el que tiene el poder afirma que se viven tiempos óptimos; la oposición lamenta y censura la pesadilla que sufren los ciudadanos en el “peor de los mundos”.

Esa dialéctica de la percepción, sesgada y obnubilada por el partidismo, está llegando a extremos paralizantes en Nuevo León.

El discurso oficial exalta los logros en materia de seguridad, empleo, movilidad, vialidad, inversión extranjera, turismo. Todo con respaldo de evidencias y estadísticas.

La oposición formal y la del ágora que son los cafés, invalidan cualquier logro del gobierno mientras sigan impunes los corruptos, persista la cultura del moche y el contratismo de los principales funcionarios y sus familias.

Ambas partes tienen en esencia la razón. Programas estatales se están replicando a nivel nacional y en otras entidades, como la Fuerza Civil, el programa Jale, los de prevención del delito, la Ciudad del Conocimiento.

Pero sigue siendo asignatura pendiente, penosa, la lucha abierta, valiente, contra la corrupción que ya demerita la obra pública y los servicios.

Un balance realista y constructivo deben intentarlo los ciudadanos y los organismos sociales, para abrir una nueva época de confrontación civilizada y colaboración en lo esencial.

Para el trabajo, como hermanos; para la política, como gitanos. No es imposible.

jvillega@rocketmail.com