A Rajatabla

Los que mandan

Margarita Arellanes y Cristina Díaz son las aspirantes que más se mueven en busca de la gubernatura para 2015. Pero ninguno de los otros que suenan está pasivo, esperando que la decisión, primero de los partidos y luego de los electores, lo consagre.

En un nuevo siglo de pluralidad, redes sociales y poderes fácticos, ¿en qué puertas tienen que tocar los aspirantes? La última puerta es el partido. En Nuevo León, los comités estatales del PRI y del PAN están reducidos a gerencias, que procesan y certifican. Nada más.

En el PAN se impuso históricamente el sistema de tribus al estilo perredista. Y de los caudillos, al estilo penerreano. Mandan y deciden el senador Raúl Gracia, el ex alcalde Zeferino Salgado, la alcaldesa Arellanes.

De los mandos nacionales, Gustavo Madero reina pero no gobierna en el PAN. Es muy probable que ya no esté cuando se formalice el proceso del estado.

César Camacho, en el PRI, ni reina ni gobierna. Es un accidente que cualquier día de estos se corrige.

En el caso de los priistas, el gobernador necesariamente va a influir: no impondrá candidato, como hizo Natividad, pero tendrá el derecho de veto.

El apoyo empresarial lo tienen que buscar en las oficinas de FEMSA y de Cemex. Lo demás es morralla, y las cámaras ya no cuentan.

Las centrales obreras poco influyen. Ni las priistas, desacreditadas; ni los independientes, anulados por la corrupción y hasta por el crimen organizado infiltrado.