A Rajatabla

¿Quién manda aquí?

Nos alarma el surgimiento de las policías comunitarias o de autodefensa en ciudades de Guerrero y Michoacán. Es la expresión vecinal de justicia por propia mano; o la expropiación de la fuerza pública por parte de los ciudadanos ante la corrupción e ineptitud de las policías locales.

Es la respuesta a la impunidad por parte de comunidades donde siempre se ha hablado el lenguaje de la violencia armada.

Nos parecen experiencias exóticas, imposibles de darse en nuestra tierra tan civilizada.

Pero del mismo tenor de expropiación de las funciones del Gobierno, son fenómenos políticos que se dan en Nuevo León y en Monterrey en los últimos meses.

Por mayoriteo, los diputados panistas, invadiendo la competencia del Ejecutivo, cancelan una medida de orden y seguridad, como es el replaqueo.

Los alcaldes panistas, por su parte, van a emprender campaña jurídica y de secuestro de camiones para repeler el alza de tarifas, aprobada por Gobierno del Estado.

Aquí no hay policías comunitarias, pero en Monterrey tienen que intervenir, como en Michoacán, la Marina y el Ejército hasta para asuntos tan locales como meter al orden a los tránsitos y a los antreros. Y los diputados doblan como defensores de los antreros para ampliar sus ganancias y hora de cierre.

Parece simple reyerta entre partidos. Pero es la peor lección sobre el Estado de Derecho.