A Rajatabla

Lo malo del Buen Fin

Es positivo que el mayor número de comerciantes se sume a la promoción del Buen Fin. Sobre todo si lo hacen de buena fe, para abaratar sus productos, no sólo para salir de inventarios obsoletos.

Lo que está mal y alguien debiera frenarlos es que se sumen a la promoción los bancos, los expedidores de tarjetas de crédito.

No es sano que los consumidores, animados por las ofertas, acaben contrayendo deudas que los tendrán en la lona por un año entero. Por ahorrarse unos pesos en la compra van a pagar el triple o más por los intereses de la deuda inagotable.

No toda la culpa es de los bancos. El mexicano es generalmente irresponsable en el manejo de las tarjetas.

Pero al menos debe evitarse que la fiebre del consumismo anticipado; comprar desde ahora lo que como quiera se iba a comprar por navidades, se transforme en otro grillete para la de por sí precaria economía de las familias.

Si el gobierno no lo hace, organismos privados debieran encender las luces de alarma para orientar a las familias. Decirles, por ejemplo, que por cada peso ahorrado, si se compra a tarjetazo, van a pagar tres pesos, anulando las ofertas del Buen Fin.

Una mejor organización de respaldo a la economía popular sería instar al gobierno a que se sume al Buen Fin, anulando o disminuyendo el IVA sobre las compras durante la promoción.

Pero Hacienda y los bancos resultan los ganones sin misericordia del consumidor despistado, irreflexivo.

jvillega@rocketmail.com