A Rajatabla

No es lucha libre

Puede ser una estrategia de lo más efectiva en las urnas destruir al adversario, dejarlo para los mandados con una ofensiva agresiva, descalificadora.

El problema viene después, dice un político veterano y que ha servido en diferentes cargos: “¿Con  quién vas a gobernar? ¿Cómo vas a fundar la gobernabilidad?”.

Son tiempos de graves problemas en la ciudad, en el estado. Ninguno se resuelve por un solo partido o por una sola persona, así tenga el Poder Ejecutivo y todos los recursos.

Además, NL ya rechaza los gobiernos partidizados, sectarios. Abomina de la discordia cotidiana entre Gobierno del Estado y los municipios panistas, por ejemplo. Ninguno gana, pero pierde el ciudadano.

Por la misma razón se alegran los ciudadanos porque se colapsó el dominio de facto del Congreso por parte de una fracción ensoberbecida, siempre con las armas en la mano.

Ahora los diputados de ambos partidos se ven obligados a negociar, a buscar temas en donde puedan coincidir.

El llamado de alerta aún es oportuno: que no nos endilguen campañas de odio y descalificación. Que cada partido y cada candidato nos diga lo que ofrece, no lo abominable en su adversario.

La política actual, dice el opinante, ya no puede ser torneo de lucha libre a tres caídas. Es concurso de voluntades por el bien común.

Se someten a la razón, o buscamos en otra parte.