A Rajatabla

Los que no lleguen

Qué va a hacer el PRI con tanto aspirante lastimado por la exclusión cuando sea uno de ellos postulado para la candidatura?

¿Y qué va a hacer el PAN con Margarita Arellanes si es descarrilada tardíamente de una candidatura que ya siente en la bolsa?

En el PRI, donde están familiarizados con la disciplina y línea, sólo uno sería problema y se llama Jaime Rodríguez Calderón.

Cristina Díaz, que sólo sería desplazada si el elegido fuera Ildefonso Guajardo, seguirá teniendo influencia en la política nacional como dirigente de la CNOP, el sector priista de donde saldrá el candidato presidencial.

A Héctor Gutiérrez y Marcela Guerra les quedaría oxígeno por dos meses, mientras se decide la candidatura para Monterrey. 

Federico Vargas aceptaría como premio de consolación una postulación para diputado. Ivonne Álvarez está que ni pintada para dirigir la CNOP y promover votos del seleccionado.

Pedro Pablo Treviño tiene la punta de un dedo de un pie en Hacienda, auspiciado por el poderoso Luis Videgaray.

Rodríguez Calderón tiene precio, como lo tuvo su padrino Abel Guerra en la pasada elección o se va de independiente para lo que no tiene recursos, o se pasa a Movimiento Ciudadano, donde se diluya su potencial electoral.

En el PAN, calienta el brazo como relevista Felipe de Jesús Cantú y para Margarita habría una diputación federal.