A Rajatabla

Las lecciones del PRI

Un priista ortodoxo refutó con vigor nuestra especulación sobre cómo podría llegar Ildefonso Guajardo a gobernador en fast track operado desde Los Pinos.

En primer lugar, dice es gruesa simplificación creer que el PRI y sus líderes actuales, incluido Peña Nieto, no aprendieron la lección de los 18 años perdidos —Zedillo, Fox, Calderón— para volver al autoritarismo vertical desde la Presidencia.

No es verosímil que el presidente Peña Nieto, con una apretada agenda nacional, que incluye ponerle ruedas a las reformas estructurales, vaya a dedicar días enteros a negociar una de las 32 gubernaturas del país, todas igual de importantes.

En las elección de 2015, agrega, el PRI no sólo se juega gubernaturas, curules y alcaldías, sino también su credibilidad como instancia democrática y abierta al pluralismo y a las decisiones tomadas por los votantes, no sólo desde una oficina en Los Pinos.

Y ya centrado en el escenario local, argumenta que tampoco ayuda a Guajardo su poca actividad preelectoral: a la semana le han invertido más horas, por orden, a Federico Vargas, Cristina Díaz, Ivonne Álvarez y Héctor Gutiérrez, frente a dos horas escasas de Ildefonso por semana.

Razones espesas y congruentes con un enfoque lógico de la política.

Pero la política como el amor, no entiende de razones y no actúa con lógica rigurosa. Así que todo es posible.