A Rajatabla

Las ideas fallidas

Hay materiales de sobra para organizar en Monterrey el Museo de las Ideas Fallidas, todas con cargo a nuestros bolsillos.

Encabeza la lista el Par Vial que fundió la vialidad de las dos más importantes avenidas y que sigue sin cumplir el objetivo expresado por un modelo tamaulipeco imitando el acento regio “de aquí pa’llá; y de allá pa’acá”.

Fue monumental y costoso tratar de replantar aquí el deslumbrante Foro de las Culturas, en una ciudad que no es Barcelona, encrucijada de Europa con veinte capitales a una hora de vuelo.

Fernando Canales equivocó el sitio de arranque de la presa Rompepicos y tendió un oneroso puente volado sin río debajo que lo justificara.

Falló la imaginación a los urbanistas de Eduardo Elizondo que no se atrevieron a demoler las inútiles manzanas comprendidas entre las avenidas ampliadas de Pino Suárez y Cuauhtémoc para lograr una sola avenida como el Paseo de la Reforma.

Fueron varios alcaldes los que invirtieron en el amplio camellón central de la Calzada Madero, que se convirtió en zona desolada e irrecuperable.

César Santos construyó un inútil Mercado de la Naranja, Camelo un mercado que hubo que derribar apenas se estrenó.

El Faro del Comercio quedó chaparro y en el lugar equivocado; se proyectó para un tercio más de altura y para ser edificado en la loma de paso a Chipinque.