A Rajatabla

Casi el final

Se acabaron las campañas políticas y sólo falta el cierre y esperar el día de los comicios. Vendrán elecciones peores pero ésta es peor que cualquiera hasta ahora.

Fueron demasiado apresuradas, muy restringidas por la autoridad electoral y la inclusión de nuevos protagonistas.

Ésta es la campaña de la paridad de género y de la inclusión de candidatos independientes.

Como ha sucedido con todos los cambios históricos, los partidos se encargan de neutralizarlo en la práctica.

La presencia de más mujeres perdió sentido cuando algún partido como el Verde nomás no tenía mujeres suficientes y se las tuvo que pedir prestadas al PRI.

Los partidos chicos se dedicaron a improvisar mujeres sin ninguna vocación política, simplemente con el afán de figurar o representar al marido que ya era político.

Hubo cambios en lo formal y en las restricciones, pero no se avanzó en el objetivo deseado de que hubiera una confrontación de ideas y no una guerra sucia.

Jamás fue tan ruin la propaganda de un partido contra otro, la carga de desprestigio para los candidatos principales multiplicada irresponsablemente en las redes sociales; claro, falta ver el sello de calidad de la elección del domingo 7, habrá que ver el número de las abstenciones y de los votantes, a ver cómo nos salió cada voto a los que pagamos impuestos.