A Rajatabla

Al fin

En la parte final del sexenio llegó Alberto Almaguer a la Secretaría de Educación en una promoción que ya merecía tanto por su carrera en la misma Secretaría como por su trabajo administrativo en dependencias tan importantes como Desarrollo Social del Estado. También operó en la misma condición en Guadalupe, y el dato curioso de su currículum es que fue víctima de la paridad de género cuando todavía no estaba reglamentada.

Le quitaron la candidatura a una curul federal al otorgársela a una mujer que, para colmo, la perdió.

En Guadalupe también le hicieron una mala jugada cuando lo descarrilaron cuando ya iba directo a la alcaldía. Acabó siendo jefe de campaña de Ivonne Álvarez a la alcaldía y desde entonces ha estado cerca de ella con toda lealtad y dedicación.

Llega para un periodo improrrogable en la educación de ocho meses, suficientes para transitar una transición de un régimen a otro y elaborar el proyecto educativo para el siguiente sexenio.

Dicen que la guerra es un asunto muy serio para encomendárselo a los militares. Igual pasa en la educación. Se requiere ser algo más que un buen educador para administrar un sistema complejo, que incluye toda la educación desde pre kínder hasta educación media. Ahí ya se probó Almaguer sistematizando toda la educación media superior que se imparte en el estado bajo una docena de siglas y dependiendo de diversas dependencias, universitarias, federales y estatales.

Con un gobernador que no desacelera y sigue gobernando, Alberto tiene la oportunidad de lucir su trabajo como si fuera el primer día. Así que hay funcionario para rato.

Y por lo menos ya se empieza a ver la luz sexenal al final del túnel. Porque Almaguer seguramente trascenderá este sexenio, probado en la dura y en la madura.