A Rajatabla

De favorito a "caballo negro"

Cuando apenas cerraban las casillas de 2009, ya se perfilaba como el muy probable gobernador siguiente el panista Fernando Larrazabal.

Fue el primero en sacar la cabeza y el primero en ser el blanco despiadado de la metralla de los propios panistas y de los priistas, por supuesto.

Ya había buscado contender contra Rodrigo Medina, pero desde México impusieron la candidatura de Fernando Elizondo.

Con grupo compacto, estructuras electorales y un estilo de constante contacto con los ciudadanos, hizo de la alcaldía de Monterrey una plataforma ventajosa para buscarla de nuevo en 2015.

Pero sus enemigos le montaron una trampa alevosa, aprovechándose de la falta de malicia y de recursos de su hermano Jonás.

Acusaciones de un priista sinvergüenza, financiado por el principal casinero; y unos videos interpretados mañosamente, salpicaron a Fernando y lo incriminaron por parentesco.

La maltratada del escándalo la pagó cara. Casi pierde la diputación federal que logró en 2012. Y sus compañeros de liderazgo lo han tenido relegado.

Pero Fernando sigue siendo un político de tiempo completo, sabe hacer estructura y granjeó simpatías entre panistas del más alto nivel, como Gustavo Madero, Ernesto Cordero y Roberto Gil.

Al proceso político en puerta llega ya no como el favorito, sino como el caballo negro que puede dar la sorpresa, frente a adversarios que le quedan chicos, como Margarita, como Felipe de Jesús.