A Rajatabla

Las famosas estructuras

Los comicios no se ganan con espectaculares y con buena facha, aunque de algo sirven. Se ganan con estructuras electorales, con una red de promotores del voto barrio por barrio.

En el pasado, las estructuras se armaban reclutando el trabajo de los líderes naturales de las colonias. Se hacía por medio de lonches y refrescos el día de la elección. Y el derecho de solicitar favores personales y para su gente en caso de triunfo.

Ahora todo se limita a comprar mercenarios. Son los mismos líderes de antes pero ahora tienen un precio y subastan sus servicios al que pague más.

Cuesta muchos millones de pesos esa compra. El mejor candidato se queda en la raya si no los invierte.

En el PRI quienes mercantilizaron el proceso fueron Abel Guerra, Felipe Enríquez y Mario Guerrero.

En el PAN, Raúl Gracia, Zeferino Salgado y Víctor Fuentes.

Con su estrategia de mercado ya volvieron prohibitivo el costo de las campañas. En la competencia entre Abel y Larrazabal, a un operador lo sorprendieron en vísperas de elección con 20 millones de pesos en su automóvil.

Por no invertirle a comprarlos, Eloy Cantú perdió San Pedro.

La reforma electoral intenta liquidar la práctica de las despensas y los trapeadores. Pero la compra de voluntades se va justificando; ya no hay intercambio de efectivo sino con entrega de tarjetas de débito.

 

jvillega@rocketmail.com