A Rajatabla

Los empresarios ¿mandan?

Es un mito que los empresarios ponen gobernadores en Nuevo León y franca exageración que con su voto o su veto suben o bajan candidatos.

Don Carlos Prieto, en los años de auge de Fundidora, propuso a Raúl Rangel Frías. El grupo Monterrey impulsó a Eduardo Elizondo. Y párele de contar.

Para nada contó la opinión de los empresarios para hacer gobernadores a Eduardo Livas, Pedro Zorrilla, Luis M. Farías, Martínez Domínguez, Jorge Treviño, Sócrates Rizzo, González Parás o Medina.

Pero al final de cuentas casi todos ellos y los presidentes correspondientes coqueteaban con los empresarios, los consultaban y les pedían apoyo, hasta en asuntos de seguridad.

Eso fue en el siglo pasado. El PRI de ahora tiene resentimientos con los empresarios de Monterrey porque se subieron sin reparos al carro de los panistas con Fox y Calderón. Porque hicieron leña de los priistas, dándolos por muertos.

Peña Nieto por eso mantiene la sana distancia. No les tiene ninguna distinción especial y los ignoró a la hora de plantear las reformas fiscal y de telecomunicaciones.

Trato cortés, no amor desaforado. Se oirá su opinión para la sucesión de Rodrigo Medina, pero igual que la de todos los grupos sociales.

Así que no va por ahí la decisión de candidato. Los empresarios no ponen ni quitan. No hay divorcio pero tampoco luna de miel perenne, como en el pasado.