A Rajatabla

Todo empezó en San Nicolás

La descomposición actual del PAN, que repugna a sus miembros más tradicionales, empezó paradójicamente con un caso ejemplar de buen gobierno y mejores prácticas políticas.

El municipio modelo no fue San Pedro, sino San Nicolás, que vivió su mejor momento, el más influyente sobre la región, con su último buen alcalde, Fernando Larrazabal.

El PAN tenía a todo su comité municipal en la nómina oficial, contaba con representantes electorales cuadra por cuadra, sometía los contratos a la decisión de comités ciudadanos y negociaba recursos con el Gobierno del Estado, del color que fuera.

Apenas salió Larrazabal para incursionar en la política del estado, su carisma fue sustituido por la ciega y desbocada ambición de sus sucesores.

Zeferino Salgado, hoy millonario, dejó su campaña en manos del incipiente Zar de los Casinos. Y su mayor logro municipal, la compra de un avión de vigilancia, resultó ser donativo del mismo.

Hoy, el pujante municipio que era San Nicolás se ha estancado en su desarrollo, padece una mala Policía, sufre cada mes para cubrir la nómina municipal y para pagar la enorme deuda acumulada.

Con Larrazabal replegado, sus ex escuderos hoy son los príncipes del nuevo PAN, campeones del moche y el acarreo.

Renegaron del liderazgo de Larrazabal y hoy utilizan el rostro de Margarita Arellanes como mascarón de proa de su nave corsaria.