A Rajatabla

Lo que diga el "Presi"

Ni el más alucinado opositor, ni el más despistado priista pueden suponer que la sucesión de Rodrigo Medina se resolverá con un dedazo omnipotente del Presidente.

No lo permitirían los tiempos, el Pacto por México, un PAN combativo, organismos intermedios cuestionadores, priistas que no comulgan con el Ejecutivo actual.

Pero panistas y priistas coinciden en que sobre la elección de gobernador tendrá la mayor influencia, para bien o para mal, Enrique Peña Nieto.

Si el Presidente concede la cabeza priista en el altar del Pacto por México o por corresponder a los favores de Madero, podría sacrificar a su partido.

Otros dicen que Nuevo León, por su potencial económico, es la joya de la corona presidencial y por ella invertiría todo su esfuerzo y su capacidad en un triunfo priista.

Cuestión estratégica: ¿qué le importa más al Presidente? ¿Ganar Nuevo León, uno entre 32 estados, o asegurar el dominio priista en la Cámara de Diputados? ¿Pesan más el gobernador o las doce diputaciones federales de Nuevo León en juego, mientras sigan en juego las reformas integrales?

De las respuestas a esas preguntas se desprendería si el PRI o el PAN pierden la elección antes siquiera de iniciar las campañas.

Si Peña Nieto va a dejar caer todas las fuerzas a su disposición detrás de un candidato priista, o si lo deja a su suerte y lo orilla a una derrota pactada.