A Rajatabla

La deuda es de todos

El de la deuda estatal es el problema más trascendente y de efectos negativos sobre la vida de la comunidad.

Hay cientos de contratistas y proveedores, generadores de empleos, a punto de la bancarrota por las facturas que no se les han liquidado hasta dos años o más después de expedidas.

Están atoradas las grandes obras públicas que reclama el bienestar colectivo. Trabajan con las uñas, en el buen sentido, los servidores públicos.

Siendo así de público e importante el problema, ¿por qué sólo se discute como si fuera asunto privado del Gobierno? ¿Por qué no se ventila con y ante los ciudadanos? ¿Por qué no se intentan estrategias con imaginación y audacia, más allá de las ruinosas reestructuraciones, que eternizan la deuda y la incrementan hasta volverla impagable?

Alguien, como David Cantú, ha sugerido tramitar una declaración de Nuevo León como centro regional de desarrollo, para facilitar la llegada de recursos federales extraordinarios.

Un conocedor interno de las finanzas del estado dice que lo de su aparente quiebra es por hacer cuentas de tendajo: lo que entra no alcanza para lo que sale.

Pero Nuevo León tiene patrimonio vasto, argumenta. Y los bienes son para cuando llegan los males.

Podría el gobierno, por ejemplo, vender las más de 300 escuelas sin alumnos, obsoletas. Con eso podría recuperar hasta 3 mil millones de pesos. Más terrenos de todos tamaños y costos en el estado.

jvillega@rocketmail.com