A Rajatabla

La deuda eterna

Es muy fácil armar un discurso de oposición censurando los niveles de la deuda del Gobierno de Nuevo León clamando que no tiene solución a la vista, imposible pagar ya tanto dinero, sean 40, 60 o 100 mil millones de pesos.

Eso es como pedir que aparezcan vivos los 43 normalistas desaparecidos en Guerrero: algo imposible de cumplir y que se pide sólo por fastidiar al Gobierno.

La deuda de Nuevo León no tiene solución si se piensa como si fuera una deuda personal o de un negocio, es mucho más complicado y no tiene nada que ver con los créditos habituales.

Cuando México entró en crisis por la deuda externa, los sarcásticos decían que se había convertido en deuda eterna; tenían razón, ahora debemos tres veces más que en el 82 y seguimos viviendo, teniendo créditos, construyendo y operando.

Esa deuda se reestructuró a larguísimo plazo y se pagaron intereses y abonos hasta donde dio nuestra capacidad de pago, ésa va a ser la fórmula para Nuevo León, que nos olvidemos del monto -así sea monstruoso- de la deuda y reprogramarla para pagarla permanentemente con intereses racionales y abonos posibles.

Soluciones mágicas no las hay y el Gobierno Federal no va venir a pagarla de un golpe. Al candidato que proponga solución habrá que pedirle que no sea tan simplista y que proponga esculcar a los políticos.

jvillega@rocketmail.com