A Rajatabla

A la deriva

Si los panistas andan mal, los priistas no cantan mal las rancheras.

En términos coloquiales, tan malo el azul como el colorado.

Los priistas están sin rumbo, acostumbrados a la línea, ahora sin líder en el Palacio de Gobierno, de donde comúnmente se toman las decisiones del tricolor y se tropiezan hasta con su sombra.

Ahora dirigen la vista más allá, hasta Los Pinos o al Comité Nacional de su partido; aquí no saben a qué atajo arrimarse.

Tampoco hay caras jóvenes muy confiables. Muchas son de juniors de priistas que ya vieron sus mejores días y están relacionados con medinistas o gente de Natividad.

Varios se fueron con el independiente. Eso hace que el rebaño tricolor se vea rasurado y con poco peso.

Habrá que apostarle a barajas muy vistas. A muchos que se quedaron en el olvido desde la época de Natividad.

Rodrigo Medina dejó el Estado en quiebra, ídem a su partido. Los priistas deberán esperar a que se encumbre su dirigente nacional para buscar la cobija que les arrebataron.

Serán como siempre, institucionales. Por eso esperan línea, aunque desde ahora no les cuadra mucho que su liderazgo se decida en las alcaldías entrantes en Monterrey o Guadalupe.

Sería pan con lo mismo.

Perdón, PRI con lo mismo.


jvillega@rocketmail.com