A Rajatabla

Sin denuncia

El sistema legal laboral mexicano solía ser ejemplar por inclinarse a favor del más débil, del trabajador explotado por un empresario desalmado.

Contrario a todos los procesos legales, en los tribunales del trabajo la carga de la prueba no es para el que afirma, sino para el que niega. El juzgador tiene además la responsabilidad de suplir la deficiencia de la queja. Ayudar al demandante a sustanciar su queja para que sea válida procesalmente.

Otra relación social es ahora la que requiere un enfoque parecido al de la Ley Federal del Trabajo.

Es la relación del ciudadano con el Ministerio Público en su indefensión ante una delincuencia avorazada que compra los órganos de justicia y evade las sanciones penales cuando ofende, roba o mata al desvalido ciudadano.

Muchos de los criminales aprehendidos son liberados por el juez prontamente porque no hay fiscal que se atreva a presentar pruebas.

En una nueva realidad ultrajante, agresiva contra el ciudadano, se impone modificar las leyes del proceso. Que el Ministerio Público investigue de oficio cuando se entere de la comisión de un delito, que no espere a que el amedrentado ciudadano denuncie.

Que prevalezca en la justicia un sentido social, de protección del más débil, no del abusivo delincuente.