A Rajatabla

¿Quién decide?

¿Y qué tal si la izquierda postula a un priista popular y jala votos y convence al PRI de ir en alianza de facto? Un posible personaje, aunque no parezca probable.

Bordando sobre esa especulación, un político veterano e informado recomienda a los aspirantes que no se preocupen, cavilando sobre quién decidirá la sucesión de Rodrigo Medina: si el Presidente, si el gobernador.

Ellos sólo decidirán quién será el abanderado del PRI. Y quizá, de rebote, si le dejan la gubernatura en charola de plata al PAN.

Pero según especula ese veterano, la verdadera decisión, la que va a traducirse en triunfo en las urnas, es la que tomen los partidos de la izquierda, sus líderes nacionales, que siguen viendo con interés e intención a Nuevo León.

No están pensando en un agandalle prodigioso e imposible de votos que ponga en Palacio a un émulo de López Obrador. O a Alberto Anaya. Pero saben que Nuevo León está harto de los partidos dominantes pero no come lumbre.

Insistían en esperarse y jugar inteligentemente sus fichas en Nuevo León.

Saben que con cualquier candidato tienen los votos para trastornar la elección en favor del PRI o del PAN.

Pero también están convencidos de que en la situación líquida de la política actual, una alianza de facto o legal los haría socios de un triunfador. Por eso saltan a la imaginación nombres.

jvillega@rocketmail.com