A Rajatabla

En campaña

Demos por hecho que Ildefonso Guajardo va a ser el seleccionado para buscar la gubernatura bajo los colores del PRI.

Supongamos también que Margarita Arellanes sea la candidata del PAN.

Queremos imaginarnos el primer round de esa pelea por el puesto ejecutivo mayor del Estado.

La ex alcaldesa empezaría con un acto populista en la colonia más pobre de Monterrey ofreciendo empleos, útiles escolares y becas para los jóvenes.

Ildefonso organizaría mesas redondas sobre cada uno de los problemas mayores de la entidad.

Designaría públicamente colaboradores de su campaña que darían la pista sobre su Gabinete.

Margarita, con sus golpes de populismo, se desgastaría más rápido que el priista.

Ildefonso detonaría un movimiento que involucraría a los grupos organizados y convocaría a los dirigentes de la comunidad más importantes.

Margarita embestirá a lo tosco contra la corrupción. Guajardo le respondería con pruebas documentales de los moches y desfalcos en la administración municipal de Monterrey.

Por primera vez en los últimos 40 años el resultado de las campañas será efectivamente la selección no tanto de un candidato triunfador, sino el mejor prospecto para gobernar.

Porque lo que se viene es un sexenio de grandes retos que exigen saber gobernar y movilizar a la sociedad.