A Rajatabla

No se busca sheriff

Jaime Rodríguez Calderón, el alcalde de García que se defendió a balazos de las emboscadas del crimen organizado, es fecha que no se quita el chaleco antibalas ni las ganas de entrar en combate.

Por eso se promueve en su página de Facebook ofreciendo al pueblo de Nuevo León derramar en el Palacio de Gobierno sangre, lágrimas y sudor —en ese orden— a partir de 2015.

Sigue obsesionado con el tema que lo sacó de la semioscuridad de una carrera no excesivamente brillante en la política del estado.

No dimensiona que su ascenso a la alcaldía de García equivalió a cobrar un reintegro del billete no premiado de su jefe, Abel Guerra. Fue una de las posiciones que obtuvo el ex alcalde de Escobedo a cambio de renunciar a sus aspiraciones a la gubernatura. Para allanar el camino a Rodrigo Medina.

Por lo demás, yerra Jaime en su concepto del Poder Ejecutivo estatal. No es plaza de sheriff ni implica necesariamente batirse a balazos con los sicarios.

El tema de la violencia no será rector en la campaña de 2015. Ni en el sexenio que sigue. Algo hemos avanzado en el combate al crimen organizado.

Tendremos otros problemas serios de pobreza, empleo, desarrollo, movilidad, vivienda, problemas que reclaman no un hombre bragado, sino alguien con sensibilidad, inteligencia y talento.

Ahora que, si queremos un rudo, ahí está en San Pedro la otra versión de Jaime y sin cadillos.