A Rajatabla

Los buenos

Si hacemos una crónica sin sesgo ideológico ni partidista, aceptaremos que hemos tenido gobernadores que han ido de buenos a mejores, con algunos regulares solamente. En su tiempo ninguno se salvó de la crítica feroz ni de la oposición vehemente.

Pero piense en un Eduardo Elizondo capaz de cambiar la fisonomía de una ciudad provinciana de calles estrechas e inundaciones urbanas.

O en un Martínez Domínguez, capaz de borrar el viejo centro plagado de cantinas y vecindades para ser una soberbia plaza llena de edificios señoriales.

En un Jorge Treviño que decían que no pintaba para nada y acabó haciendo el primer Metro y gestionando la más grande presa de agua potable, la del Cuchillo.

Sócrates Rizzo nunca le halló la sintonía a los grupos de Nuevo León; pero hizo el Metro subterráneo, la Biblioteca Magna y los principales museos.

Natividad González Parás, tan criticado por gastón, extendió el Metro, hizo el Paseo Santa Lucía, celebró el Foro Internacional de las Culturas y aceleró el aprovechamiento del Parque Fundidora.

Rodrigo Medina tuvo que llegar a su sexto año para que se le reconocieran triunfos y aciertos, como Fuerza Civil, la recuperación de la seguridad, los Macrocentros Comunitarios, el Par Vial, la Línea 3 del Metro, el programa Nuevo León Sí Estudia, Sí Trabaja, ejemplo ya seguido nacionalmente.

Todos han cometido errores, pero el saldo para la comunidad es positivo.