A Rajatabla

Los bichos

Con la llegada de los tiempos de campaña ya se asoman por los partidos los bichos de cada 6 años.

Un delegado priista contaba que ya sabía quién era el primero que iba a llegar: un hombre bien vestido con las llaves de un vehículo en la mano “señor delegado aquí tiene las llaves de mi camioneta, es mi aportación humilde a la campaña; utilícela como quiera”.

Sólo dígales que le cambien las llantas, le den una repintada y chequen el motor, yo puedo hacerlo para usted si me refacciona.

Otros se presentan en la oficina del delegado o del candidato desde los primeros días vestidos con pobreza pero limpios y planchados. Se vuelven mensajeros particulares, auxiliares de todo y nadie sabe quién los manda ni quién los va a pagar. Ahí seguirán toda la campaña y a la hora del triunfo estarán a mero adelante de la fila de los que piden carros de compensación.

Otros llegan seguidos de diez humildes mujeres y anuncian que representan a trescientos mil vecinos.

De cada una de estas 10 dependen 300 y de ellos más abajo están los promotores del voto cuadra por cuadra. Un día el profesor Edmundo Martínez Torres puso una libreta gigante en el escritorio y les pidió a cada uno de esos líderes de fantasía que escribieran los nombres de 100 de sus seguidores, sólo uno pudo hacerlo.

Eso se ve ahora en todos los partidos y se necesita ser muy ducho porque en una de ésas se lleva de encuentro a un compadre o a un pariente del candidato de verdad, no de oportunidad.