A Rajatabla

La batalla por la seguridad

La batalla contra el crimen organizado y sus similares no ha concluido; mal haría Nuevo León en sentarse en sus laureles.

La creación de la Fuerza Civil ha sido un logro reconocido nacionalmente. Amainaron los tiroteos pero sigue la ejecución despiadada de competidores.

Los secuestros que se denuncian se resuelven. Se denunciaban 90 autos robados cada día, ya se redujeron a nueve.

Pero la violencia que azota a Tamaulipas amaga con avecindarse de nuevo en nuestro estado.

Necesitamos fortalecer las policías de los municipios rurales; inventarlas donde no las hay. Regiomontanizar la Fuerza Civil, que por ahora es un conglomerado de gente reclutada en el centro y el sur del país.

Multiplicar los centros comunitarios como los de la Independencia y San Bernabé, ejemplos de intervención social para neutralizar la tentación del crimen.

Retener aquí al Ejército y la Marina para que libren lo más duro de la batalla. Aunque haya que subsidiar su estancia, dotarlos con más cuarteles, proveerlos de bienestar para sus familias.

Rescatar los penales, purgar el Poder Judicial, extirpar a los fiscales que venden la impunidad.

Todo para generar y aumentar la percepción ciudadana que se refleja en espacios públicos liberados, cines y restaurantes llenos, en la confianza para mandar a los hijos a la escuela y hasta caminar de noche por la ciudad.