A Rajatabla

Los ases de Medina

Natividad González Parás gobernó Nuevo León bajo los dos únicos presidentes panistas de la historia.

Sufrió a Fox, transó con Calderón, pero supo ejercer, como los otros gobernadores priistas del país, el cacicazgo político que aprovechaba la ineptitud o el desinterés del Gobierno Federal.

Para su sucesor, Rodrigo Medina, el horizonte se le aclaró a medio sexenio con el retorno del PRI a Los Pinos.

Obviamente se gobierna con más comodidad con un Presidente amigo y del mismo partido.

Pero en el saldo negativo, Medina y los demás gobernadores vieron reducida su autonomía política de facto de los años pasados.

Sabe el gobernador que la decisión sobre su sucesor, o al menos sobre el candidato priista, se tomará en Los Pinos, con la participación influyente de Gobernación y de los mandos nacionales del PRI, y oyendo, sólo oyendo, la opinión del gobernador.

Por eso Medina no está jugando toda su fortuna con una carta única, con un sucesor obligado, como hace seis años.

Tiene en su mano las cartas de Pedro Pablo Treviño, Ivonne Álvarez, José Antonio González.

Pero sus ases, uno abierto y el otro aún oculto, son Federico Vargas y Juana Aurora Cavazos. (Desarrollo Social y Educación son las dos áreas que más aprecia Peña Nieto).

Claro, el comodín está en las manos del Presidente y puede llamarse Ildefonso Guajardo o Cristina Díaz.