A Rajatabla

De arriba a abajo

La decisión presidencial de eliminar las Policías municipales, nido de las peores corrupciones, ignora un principio de sanidad política: las escaleras se barren de arriba para abajo.

Con la misma energía moralizadora habría que limpiar las Policías federales, la PGR, los ministerios públicos, los jueces y magistrados.

Por muchos de ellos no hay quien meta la mano al fuego y son ellos quienes protegen el paso de los criminales, los que burlan cualquier operativo legal contra los peores delincuentes.

En Nuevo León, que no es de las entidades peores, hay por lo menos 50 fiscales que no resisten una auditoría de su patrimonio. Y hay jueces que presumen su prosperidad a costa de reducir penas, liberar y amparar a los peores mafiosos y a los casineros.

Ni siquiera se necesitan nuevas leyes para procesar corruptos escaleras arriba: con las que hay vigentes podría encarcelarse a los que piden moches en otras áreas de la administración pública o para castigar las licitaciones amañadas o hasta la compra de armamento, cámaras y patrullas.

Pero se barra como se barra, la confianza ciudadana sólo se recuperará poniendo realmente en la cárcel a funcionarios de todo nivel involucrados con el narco y asociados para el crimen.

Nuevo León podría dar ejemplo también en esa profilaxis, empezando con los que entregaron miles de placas a los criminales.