A Rajatabla

Los años más difíciles

Los años más difíciles para un presidente o un gobernador son el sexto y el séptimo años.

En el último año de gobierno, el Ejecutivo tiene que soportar que las campañas de los partidos se centren en la crítica al que ya casi se va.

El año que sigue sufrirá al ver que los que lo elogiaban zalameramente ahora lo inculpan de todo lo que está mal en el estado.

Ya es previsible que la campaña de los panistas se centrará en la crítica mortífera contra el gobierno de Rodrigo Medina. Llevan cinco años satanizándolo sin concederle el reconocimiento a las cosas que hizo bien, que algunas han de haber.

Lo más pesado, sin embargo, será aceptar que en la campaña del candidato de su partido haya denuncia de las cosas que andan mal y apenas una mención de los logros de Medina.

Por eso dicen los que saben que vista la polarización de opiniones, el candidato priista tiene que hacer campaña como si lo fuera de la oposición.

Tendrá que disparar balas aunque sean de salva, ofrecer corregir lo equivocado. Por ejemplo, el manejo y engrosamiento de la deuda o la tibia persecución de los corruptos, o el desastre que es el Penal del Topo Chico.

Se requiere temple de acero y una tolerancia que lo vayan preparando para el otro baño de críticas del año que sigue cuando  se hagan las cuentas y arrecie la condena de la oposición a su gobierno, como plataforma para seguir con su satanización contra el próximo.