A Rajatabla

Las alcaldías son clave

Apasionados por la batalla por la gubernatura, los partidos parecen colocar en un lejanísimo segundo lugar la definición de candidatos para la alcaldía de Monterrey y las otras ocho metropolitanas.

No aceptan que la primera fuente de su atractivo electoral radica precisamente en el desempeño de los gobiernos locales.

Una ciudad desolada, descuidada como Monterrey, condiciona y neutraliza cualquier discurso triunfalista.

Los ciudadanos evalúan a los partidos a ese nivel sin necesidad de grandes argumentos. Les basta con asomarse a la puerta de su casa.

Se topan con el alumbrado apagado, la calle llena de baches, sin que detecte a ninguna hora que aparezca una patrulla policial o de tránsito.

Más el potencial electoral de cada municipio. El de Monterrey se lo pueden llevar con la gratificación extra de ocho diputaciones locales y tres federales.

El de Guadalupe puede significar un triunfo mayoritario del PRI en la elección mayor. O el encumbramiento radical del PAN en el territorio metropolitano.

En Apodaca y en Escobedo está el granero de los votos para el PRI. En San Pedro, San Nicolás y Santa Catarina el de los panistas.

Por todo esto es muy importante la decisión si va por Monterrey Marcela Guerra o por Guadalupe Judith Díaz.

Si en Escobedo sigue siendo el poder de Abel Guerra o en San Nicolás el de los Salgado.